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apuntes del natural
Acerca del autor
Javier Santa Cruz
Javier Santa Cruz

Javier Santa Cruz es un claro exponente de bípedo que trata inutilmente de explotar las ventajas de la hominización. A lo largo de su vida ha sido testigo de los comportamientos más insospechados de la realidad (el triunfo del VHS sobre el Beta, la caída del Muro de Berlín, el nacimiento de Internet y la desaparición de la peseta o el walkman son algunos ejemplos).

Con la creación de este blog pretende demostrar con rigor científico que, contra toda espectativa, él existe. También lo ha creado para hablar de sí mismo en tercera persona (del singular, siempre que no se ponga demasiado mayestático) y para ofrecer al mundo sus selectas ocurrencias que siempre le han valido los elogios de sus sufridos allegados.

Infancia:

Nace en Barcelona a las nueve de la mañana de un lunes cualquiera de abril. Este acontecimiento marca su vida de forma drástica pues, hasta el momento, su conocimiento del mundo exterior era puramente hipotético.

Una infancia marcada por la niñez y una niñez marcada por la escasa edad son las claves fundamentales para entender a Javier en aquella época. Para su sorpresa, su conocimiento del mundo exterior continúa siendo hipotético y se abandona con frecuencia a ensoñaciones que, con el tiempo, darán lugar a incipientes abstracciones.

Cursa sus estudios de forma desapasionada y pasa los mejores años de su vida mientras desarrolla diversas actividades biológicas como aumentar su estatura, perder sus dientes de leche, incrementar su miopía y su astigmatismo. Asímismo se abre brechas en la cabeza con sorprendente regularidad, se hernia con el manillar de una bicicleta y se hace operar tres veces. Nada que haga temer verdaderamente por su integridad física.

Pasa los veranos en la casa familiar de Selorio, estableciendo con este lugar un vínculo que ya no desaparecerá. Allí descubre que existe un mundo más allá de la rutina llamado vacaciones. En ellas, uno puede abandonarse a ensoñaciones con más frecuencia,  incrementar o reducir su actividad física a voluntad y proporciona historias que más tarde pueden ser relatadas de distintas maneras.

Pronto se convierte en un ávido consumidor de novelas y películas, y crece convencido de que éstas guardan alguna relación con la realidad. Esta profesión de fe le lleva a ensayar sus primeros enamoramientos y a conformarse una moral en la que el bien y el mal existen, aunque su ubicación no siempre es del todo clara.

Adolescencia:

En la adolescencia se acelera su crecimiento y empiezan a sucederse una serie de cambios físicos desconcertantes por su poca utilidad práctica, a saber: aparición de vello en la cara y en otros lugares que nunca antes habían requerido su atención, dificultad para controlar su voz que, en poco tiempo, adquiere una gravedad inusitada, incremento en la velocidad del pulso, respiración agitada y malestar general cuando en su ángulo de visión entra un miembro del sexo opuesto, adicción a ese malestar general, adicción al sexo opuesto y, por último, pérdida de la capacidad de comunicarse racionalmente con el sexo opuesto (que desde ese momento se convertirá en una de las mayores fuentes de desvelos y enigmas no resueltos de su existencia).

Sufre también por esta época una hipertrofia del ego que le lleva a convencerse de que tiene grandes cosas que decir. Más tarde descubrirá que bastante tiene con entender todo lo que se ha dicho en el pasado como para ir arrojando más leña al fuego indiscriminadamente. Escribe numerosos manifiestos, dibuja cómics, descubre fórmulas matemáticas imposibles, descubre su ineptitud para el cálculo, descubre a varios amigos debajo de algunas personas, inventa su propia persona y la esconde debajo de algunos amigos, y termina por inventar personas que no son él mismo, ni nadie que exista. Con el fin de darles un hogar centra todos sus esfuerzos en escribir relatos que le proporcionan algunos premios y no poca diversión.

Su voluntad inicial de estudiar Físicas se ve truncada por la irrupción de inquietudes metafísicas y se decanta finalmente por ingresar en la Facultad de Filosofía para, posteriormente iniciar sus estudios de cine. Hechos estos planes, su vida transcurre plácidamente sin sospechar que la condición de hipótesis del mundo exterior empieza a desmoronarse.